miércoles, 15 de abril de 2026

ATENEA 1° paso de Argentina hacia la Luna y la permanencia humana en el espacio”,

 


 El miércoles 15 de abril, a las 14 hs, la CONAE participará en un nuevo coloquio del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), dedicado al microsatélite argentino ATENEA.

La presentación, titulada “ATENEA: el primer paso de Argentina hacia la Luna y la permanencia humana en el espacio”, estará a cargo de la Ing. Sonia Botta, del Centro Tecnológico Aeroespacial (UNLP), y del Ing. Juan Pablo Cuesta Gonzalez, de la CONAE.

Durante el encuentro se recorATENEA el 1° paso de Argentina hacia la Luna y la permanencia humana en el espacio”rerá el desarrollo de la misión ATENEA, desde su concepción y definición de objetivos hasta su integración, ensayos y operación en vuelo. 

También se compartirán los principales desafíos técnicos y de articulación entre equipos que formaron parte del proyecto.

📍 Modalidad presencial: Aula del @IAFE_Oficial

▶️ En vivo: canal de YouTube del IAFE 👉

CONAE

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viernes, 10 de abril de 2026

El microsatélite argentino ATENEA cumplió con éxito su misión experimental en Artemis II

 

 El microsatélite argentino ATENEA cumplió con éxito su misión experimental en Artemis II

Durante su etapa de operación en vuelo, ATENEA logró comunicarse a más de 70.000 kilómetros de la Tierra, validó el funcionamiento de subsistemas críticos y generó información que será analizada en los próximos meses por los equipos técnicos de la CONAE y de las instituciones participantes.

La misión experimental del microsatélite argentino ATENEA finalizó el jueves 2 de abril a las 20:42, tras cumplir con éxito las aproximadamente 20 horas previstas de operación. 

Durante ese período, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) logró establecer y sostener comunicaciones a gran distancia, recibir telemetría y obtener datos reales de funcionamiento en una misión de alta complejidad técnica.

ATENEA participó como carga secundaria en Artemis II, la misión tripulada de la NASA que despegó el 1 de abril a las 19:35 (hora argentina) desde el Centro Espacial Kennedy. 

Pasadas cinco horas del lanzamiento, el microsatélite fue liberado según lo previsto, encendió su computadora de a bordo y ejecutó sus primeras maniobras de estabilización.

Un hito de operación en espacio profundo

El 2 de abril a las 00:58 se recibió en simultáneo la primera telemetría de ATENEA en las antenas del Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba; la Estación Terrena Tierra del Fuego; y el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), en La Plata; con el apoyo técnico de la estación terrena del Centro Espacial Nacional de Vietnam (VNSC) en Hoa Lac, Hanói, en el marco de un memorando de entendimiento de colaboración entre la CONAE y la Academia de Ciencia y Tecnología de Vietnam (VAST).

En ese momento, el microsatélite se encontraba a más de 40.000 kilómetros de la Tierra. 

Más tarde, pasadas las 9 de la mañana, ATENEA alcanzó la máxima distancia prevista en esta etapa de la misión, a más de 70.000 kilómetros de la Tierra. 

De acuerdo con los criterios de éxito definidos para esta fase temprana, la misión cumplió su objetivo principal: demodular y decodificar la señal a la máxima distancia prevista y recepcionar datos reales de operación.

Con esta misión, ATENEA se convirtió en el microsatélite argentino lanzado a la mayor distancia de la Tierra hasta la fecha. 

La experiencia permitió validar capacidades tecnológicas y operativas para futuras misiones espaciales de mayor complejidad.

Telemetría, comunicaciones y desempeño de la plataforma

Durante la ventana de visibilidad desde la Argentina, la señal de ATENEA fue recibida de manera continua desde tres locaciones distintas, utilizando antenas de entre 4 y 13,5 metros de diámetro. 

Esa operación puso a prueba capacidades nacionales de seguimiento, recepción, procesamiento de datos y gestión remota en un escenario de espacio profundo.

Los análisis preliminares de la telemetría muestran resultados satisfactorios en la plataforma de servicio. 

Los sistemas de comunicaciones, potencia, control térmico y control de actitud mostraron un desempeño acorde con lo previsto para esta etapa de la misión. 

Además, durante la ventana de visibilidad desde la Argentina, la batería se mantuvo completamente cargada y se logró la correcta decodificación de datos durante toda la pasada.

La misión también permitió registrar información sobre el comportamiento de distintos subsistemas e instrumentos ensayados en vuelo. 

Esa información constituye una base de trabajo relevante para evaluar el desempeño del microsatélite en condiciones reales de operación.

Apoyo a otras misiones desde las estaciones terrenas de la Argentina

Mientras se desarrollaban las operaciones de seguimiento del microsatélite argentino ATENEA, las estaciones terrenas de la Argentina también brindaron asistencia a las misiones de Alemania y Corea del Sur en el contacto con sus satélites.

Ante la solicitud de apoyo, la Estación Terrena Tierra del Fuego logró establecer contacto y recibir señales de los CubeSats TACHELES, de Alemania, y K-Rad Cube, de Corea del Sur. 

Las transmisiones fueron registradas y puestas a disposición de los equipos responsables de cada misión para su posterior análisis.

Este trabajo aportó una nueva muestra de la capacidad, la experiencia y el compromiso de los equipos técnicos que sostienen la operación de las estaciones terrenas de la Argentina, así como de su precisión y capacidad de respuesta en tiempo real. 

También reflejó una práctica propia de las misiones espaciales de esta naturaleza, en las que la cooperación entre instituciones y agencias resulta clave para el desarrollo de las operaciones.

La etapa que sigue: análisis de datos y aprendizajes

Concluida la etapa de operación en vuelo, comienza ahora una fase de análisis técnicos que se extenderá durante los próximos meses. 

Los equipos de la CONAE y de las instituciones participantes trabajarán sobre la telemetría recibida para evaluar el desempeño de los sistemas ensayados, estudiar los datos obtenidos y capitalizar los aprendizajes de esta misión experimental.

Entre otros aspectos, la misión permitió obtener información sobre radiación, comportamiento de componentes electrónicos, enlaces de comunicación de largo alcance, recepción de señales de navegación y desempeño de sensores en condiciones de muy baja luminosidad. 

El análisis detallado de esos datos permitirá extraer conclusiones para futuros desarrollos tecnológicos del sector espacial argentino.

Un desarrollo articulado entre instituciones nacionales

ATENEA es el resultado de un esfuerzo conjunto liderado por la CONAE, con participación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.

El proyecto reunió capacidades del sistema científico, académico y productivo nacional para diseñar, integrar, ensayar y operar una misión de alta exigencia técnica. 

En ese trabajo se desarrollaron y validaron componentes y subsistemas clave, entre ellos la estructura, los mecanismos, la computadora de a bordo, el sistema de comunicaciones, el receptor GNSS, subsistemas de carga y dosimetría, paneles solares y las estaciones terrenas de la Argentina.

La misión ATENEA cerró así su etapa de operación en vuelo con resultados satisfactorios y abrió una nueva fase de análisis y aprendizaje. 

La información obtenida será un insumo central para fortalecer capacidades nacionales en el desarrollo de tecnologías espaciales y en la preparación de futuras misiones.

CONAE 

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lunes, 6 de abril de 2026

ATENEA Equipo del CONICET participó del desarrollo del satélite argentino que acompañó el lanzamiento de Artemis II

  

El personal del IAR junto al del SENyT, celebran luego de completar la recolección de los datos junto a la Estación Terrena 1 del IAR. Foto: gentileza investigador.

Un equipo del CONICET participó del desarrollo de ATENEA: el satélite argentino que acompañó el lanzamiento de Artemis II

Científicos del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR, CONICET-CIC-UNLP) realizaron la validación electromagnética de su sistema de antenas y desarrollaron una estación terrena propia para poder seguirlo y detectarlo en su viaje desde 70 mil km hacia la Tierra. 

Sólo otros tres países contribuyeron con satélites que acompañaron la misión principal.

El lanzamiento Artemis II, la primera misión espacial tripulada alrededor de la Luna desde 1972, el pasado 1 de abril en Cabo Cañaveral, suscitó un enorme interés mundial. 

Junto a la misión central, liderada por la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos), cuatro satélites desarrollados en otros países acompañaron la partida de la nave principal, Oríon, con el propósito de cumplir objetivos complementarios. 

Entre estos instrumentos, se encuentra ATENEA, diseñado y construido íntegramente en Argentina por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y diferentes instituciones del sistema de ciencia y técnica argentino, entre las que se encuentra el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR, CONICET-CIC-UNLP), dirigido por el investigador superior del CONICET Gustavo Esteban Romero.

ATENEA es lo que en las misiones especiales se conoce como una secondary payload o carga útil secundaria, es decir, un pequeño satélite o dispositivo de menor tamaño que viaja al espacio en una nave cuyo lanzamiento está financiado por otra entidad. 

El proyecto tuvo como punto de partida la invitación de la NASA a la Argentina para presentar una propuesta que compitiera por un espacio entre los cuatro disponibles. ATENEA fue seleccionada entre unas 60 propuestas de las agencias espaciales de diversos países. 

Los otros países que contribuyeron con cargas secundarias fueron Arabia Saudita, Corea del Sur, y Alemania.

ATENEA está diseñado como una demostración tecnológica, con el objetivo de probar cargas útiles y sistemas espaciales innovadores. 

De esta manera se busca fortalecer las capacidades nacionales en diseño, integración y operación de satélites, además de servir como plataforma de formación para jóvenes ingenieros y estudiantes. 

Los objetivos específicos del proyecto son: diseñar procesos y organizar equipos multidisciplinarios para la ejecución rápida y de bajo costo de misiones satelitales; validar los procesos de ensamblaje, integración y ensayos para plataformas CubeSat; medir las dosis de radiación desde la órbita terrestre baja hasta el espacio profundo para mejorar los diseños basados en componentes comerciales; testear Fotomultiplicadores de Silicio (SiPM), para mediciones de fotones en el espectro visible; relevar datos de GPS para optimizar maniobras en órbitas de transferencia geostacionaria y cislunares; validar de enlaces de comunicación para futuras exploraciones del espacio profundo y fomentar los esfuerzos de colaboración entre CONAE y la NASA dentro del programa Artemis.

El satélite argentino es un CubeSat, lo que significa que tiene un formato y tamaño estandarizado. 

Está formado por 12 cubos de 10x10x10 cm. 

En total es un instrumento de unos 20x20x30 cm, con el aspecto de una caja. Estos cubos albergan la electrónica y los sistemas que le permiten al instrumento funcionar. 

“El instrumento es un demostrador tecnológico que probó un sistema de comunicaciones para espacio profundo, muy lejos de la tierra, del tipo GPS pero más potente, y que midió radiación cósmica a esas distancias, lo que permitirá mejorar la electrónica de los futuros sistemas para que no se degraden rápidamente”, explica Romero.

El CubeSat ATENEA durante las pruebas.. Foto: gentileza investigador.

Equipos argentinos involucrado y el rol del IAR

Además de los equipos de la CONAE y del IAR, los grupos argentinos involucrados en el desarrollo de ATENEA pertenecen a las facultades de ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa Veng, S.A.

El rol del equipo del IAR fue realizar la validación electromagnética del sistema de antenas del satélite, esencial para su comunicación y una de las experiencias tecnológicas que se querían realizar. 

Para ello, diseñó y construyó un modelo de ingeniería (dummy) del satélite, que permitió analizar el comportamiento electromagnético del sistema. 

La validación se realizó mediante simulaciones electromagnéticas y mediciones en un recinto especial llamado cámara anecoica, que es una facilidad única del IAR

Una vez que se aseguró que toda la electrónica fuera correcta, se evaluó el modelo final (el que finalmente voló).

“Estas actividades permitieron verificar el desempeño del sistema en condiciones representativas de las que encontraría el instrumento en el espacio. 

Gracias a esto las comunicaciones ocurrieron sin problemas durante la misión”, afirma Romero.

Por otro lado, el IAR desarrolló una estación terrena propia para poder seguir y detectar a ATENEA en su viaje desde 70 mil km hacia la Tierra. 

Esa estación, la única en su tipo del CONICET, está disponible ahora para futuras misiones.

“Mientras duró la misión el equipo del IAR detectó el satélite en forma casi inmediata gracias a su estación terrena, y bajó los datos recabados por los instrumentos. 

caso de que hubiese habido problemas de comunicaciones, el IAR hubiera utilizado sus modelos del instrumento para tratar de aportar una solución, cosa que no fue necesaria porque todo marchó de acuerdo a lo esperado. 

Ya bajados los datos y terminada la misión, ahora se procederá a su análisis”, señala el investigador.

ATENEA en la cámara anecóica del IAR durante los ensayos de compatibilización electromagnética. Foto: gentileza IAR.

Más allá de la órbita terrestre

El investigador del CONICET destaca que este tipo de misiones permiten a la Argentina acceder al espacio profundo, más allá de la órbita terrestre, donde operan la mayoría de los satélites. 

Ese espacio es esencial para establecer comunicaciones con las futuras misiones comerciales a la Luna, así como para proveer mejores servicios de comunicaciones a la Tierra.

“Para mí es un gran orgullo dirigir al IAR y a este equipo de gente que puede hacer cosas extraordinarias. 

Cuando era niño vi el alunizaje en vivo por televisión. 

Jamás imaginé que de grande dirigiría un instituto que desarrolla cosas que van a la Luna (el IAR, además de ATENEA, desarrolla la antena cislunar LARA). 

Es un gran orgullo, y una enorme responsabilidad” concluye Romero.

Además de Romero, por parte del IAR, participaron del proyecto: Leandro García (Responsable de Tecnología), Martín Salibe (Responsable de Transferencia de Tecnología y Vinculación), Guillermo Gancio (Responsable del Observatorio), Elías Fliger, Julián Galván, Daniel Latorraca, Darío Capucchio, Luis Ferrufino, Pablo Alarcón, Santiago Spagnolo, Maximiliano Ali, Nahuel Duarte, Pablo Ottonello, Rubén David Morán Fabra, Matías Contreras, Eliseo Díaz, Ana Evelina Yael Tarcetti, así como Marcos R. Borgetto y Romina Chilese , del sector administrativo.

La sala de control del IAR durante la recepción de los datos de ATENEA. Foto: gentileza investigador.

Por Miguel Faigón

CONICET

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viernes, 3 de abril de 2026

Microsatélite argentino ATENEA integró con éxito la misión Artemis II de la NASA

 

 El microsatélite argentino ATENEA integró con éxito la misión Artemis II de la NASA

El hito valida capacidades tecnológicas nacionales y fortalece la posición argentina en el desarrollo espacial.

La Argentina ha dado un paso firme en la nueva era de exploración espacial al integrarse a la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado hacia el entorno lunar en más de medio siglo. 

En este escenario de máxima complejidad tecnológica, el microsatélite ATENEA representó la capacidad nacional de diseñar, integrar y operar sistemas espaciales en condiciones de espacio profundo.

Durante la misión, las estaciones terrenas de la CONAE en Córdoba y Tierra del Fuego lograron la adquisición y procesamiento de las primeras telemetrías del satélite, validando enlaces de comunicación de larga distancia, sincronización orbital y desempeño de subsistemas críticos en un entorno de alta radiación y latencia extrema. 

Este hito confirma que la Argentina no solo participa, sino que puede ejecutar operaciones espaciales en escenarios de frontera tecnológica.

El Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Darío Genua, afirmó: “ATENEA integró una de las misiones más ambiciosas de la era moderna. 

Este logro refleja un cambio estructural en nuestra forma de producir tecnología: pasamos de ser observadores a ser parte de la economía espacial global”.

En la misma línea, destacó: “El Presidente Javier Milei definió un rumbo claro de inserción internacional basado en la excelencia. 

Hoy la Argentina es elegida para integrarse a arquitecturas tecnológicas complejas por su confiabilidad operativa, su capital humano altamente calificado y su capacidad de innovación aplicada”.

La misión ATENEA implicó el desarrollo e integración de cargas útiles, sistemas de comunicación y validación de plataformas satelitales en colaboración con la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín, la Facultad de Ingeniería de la UBA, el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa VENG S.A., consolidando un ecosistema científico-tecnológico capaz de escalar hacia proyectos de mayor complejidad.

Más allá del hito, la participación en Artemis II tiene implicancias estratégicas inmediatas: desarrollo de capacidades en navegación y control en espacio profundo, fortalecimiento de la infraestructura de estaciones terrenas, generación de datos críticos para futuras misiones y formación de recursos humanos especializados en ingeniería espacial avanzada.

La Argentina ingresa así en una nueva etapa: la de un país que no solo desarrolla tecnología, sino que la exporta, la integra en misiones globales y compite en los segmentos más exigentes de la economía del conocimiento.

CONAE 

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